Educación Superior

Apropiarse del aula

Escrito por Mariana / 22 de abril de 2010

El aula es un espacio donde los alumnos (y también los docentes) pasan buena parte de su día. De ahí la importancia de hacer una apropiación de este espacio.

Siguiendo a una educadora argentina, sostenemos que “el aula es un espacio material y simbólico donde se juegan una multiplicidad de interacciones sociales, cognitivas, afectivas” (1). El aula no es un espacio cualquiera. Los alumnos pasan mucho tiempo en la escuela, y el aula es necesariamente un lugar de pertenencia.

Esto es cierto para todos, ya se trate de los pequeños que asisten por primera vez a un jardín de infancia, de los escolares que aprenden las primeras letras o de los adolescentes que se están despidiendo de la escuela para prepararse para entrar al mundo del trabajo.

El aula como reflejo institucional

El espacio del aula suele reproducir los demás espacios de la escuela en cuestión, pero a la vez también da cuenta del docente a cargo. Un docente más conservador se inclinará por decorar el aula con retratos o mapas cogidos de la biblioteca. Un docente que da a sus alumnos mayores posibilidades de participación, probablemente inste a los estudiantes a que ellos mismos se apropien del aula colgando sus trabajos, carteles, láminas explicativas u otros materiales trabajados en clase.

Un docente que persigue alcanzar un vínculo primordial de afecto tal vez permita que en el aula estén visibles los dibujos o tarjetas que le regalen los niños. A la vez, cabe recordar que los límites para la apropiación del aula no suelen ser impuestos por el docente sino por las autoridades de la escuela.

Diferentes modos de apropiación

Cuando el niño ingresa al aula por primera vez, el primer día de clase, ésta es un espacio como cualquier otro. Tal vez le recuerde a otras aulas que haya tenido en años anteriores, con todas las connotaciones (positivas y negativas) que esto pueda tener. La apropiación se produce desde el momento en que el alumno puede intervenir, de alguna manera, en el espacio del aula.

Ya sea escribiendo su nombre en la etiqueta del casillero asignado, colocando en la pared una lámina didáctica elaborada en clase o en el hogar, o bien pegando una goma de mascar bajo el pupitre o arrojando papeles al suelo, todos son modos de apropiación. Algunos negativos, otros positivos, todos reflejan, a su modo, el lugar que el niño siente que ocupa en la institución escolar.

Como docentes, observar el aula, nuestro entorno de trabajo, puede servirnos para cuestionarnos sobre nuestra propia práctica, el lugar que asignamos a los alumnos en el día a día en la escuela y cómo podemos mejorar, con pequeños detalles, nuestra tarea educativa.

(1) Rube, J. “Propuesta orientadora para la observación de la vida cotidiana del aula donde se desempeña el docente entrevistado”. Material de Cátedra, Didáctica General, Universidad de Buenos Aires.

Tags: , , , , , , , ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario