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Una generación de niños precoces

Escrito por Laura / 25 de septiembre de 2009

Los niños ya no son como antes. Todo padre sabe que nuestros pequeños aprenden muy rápidamente y evolucionan a un ritmo que, muchas veces, no sabemos cómo sobrellevar. Esta generación de niños precoces tienen sus propias necesidades y la escuela aún no sabe adaptarse a ellos.

Uno de los mayores desafíos que se presentan tanto para educadores como para padres es la de criar niños que aprenden a un ritmo mucho mayor al que se hacía años atrás. Hoy en día un niño de tres años tiene un manejo de la tecnología y de los conocimientos del mundo en general que sorprende a los adultos y el gran problema es cómo estimularlos adecuadamente desde casa y desde la escuela.

Las generaciones de la posmodernidad

Los avances tecnológicos producen cambios en la sociedad, en los que ya están y en los que vendrán. Los niños nacen con ciertas habilidades que desarrollan a un ritmo sorprendete. Es normal que el niño de uno o dos años se interese por el ordenador, por la televisión, por el móvil. Asimismo, es absolutamente normal que un niño aprenda a edades cada vez más tempranas los conocimienots formales y no por sobreestimulación, sino porque están “diseñados” para ello.

Existen una serie de códigos sociales que los niños empiezan a comprender y no quieren quedar excentos. La escritura y la lectura son dos de ellos. Los niños, por más pequeños que sean, conocen la forma en que sus papás interactuan a través de estos códigos y no quieren quedar afuera. Es por eso que desde edades sumamente tempranas el niño presenta un interés en aprender las letras.

El rol de los padres

Estos cambios en la relación de los niños con el mundo no vienen solos. Los papás, consciente o inconscientemente, son promotores del desarrollo precoz de sus propios hijos. Son ellos los que los estimulan, los que les ofrecen actividades nuevas, los que los guían en cada logro.

Lo que no debemos confundir esa exposición sana a los nuevos conocimientos con una sobreestimulación que sería contraproducente. La estimulación es necesaria siempre que sea acorde a lo que el niño necesita y puede lograr. El niño irá alcanzando las metas de acuerdo con su madurez física, emocional e intelectual, y esos procesos no pueden apurarse.

El rol de la escuela

Manejar a niños precoces no es sencillo para los educadores. Hoy en día muchos niños entran a la escuela sabiendo leer y realizar operaciones matemáticas entonces, lógicamente, no soportarán el mismo ritmo de trabajo que sus compañeritos que empiezan de cero. La escuela como institución que acompaña el desarrollo de millones de niños aún no ha sabido encontrar su lugar y no se ha adaptado a las nuevas generaciones. Aún mantienen rígidos pogramas que no logran complacer la demanda de los precoces.

Aún queda un largo camino hasta que se reformulen los programas y se acepte que los niños ya no son como los de antes. Pensar que el primer contacto el pequeño con la lectura es a los 5 o 6 años y que antes no está capacitado para hacerlo, es subestimarlo pero además es perder un tiempo valioso para su buen desarrollo.

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1 comentario

  1. Emilia

    Totalmente de acuerdo. Tengo un niño de 5 años que está en el Jardín pero él solito aprendió a leer y escribir… entonces no sé a qué escuela ponerle… los números conoce hasta de 4 cifras… las escuelas para niños superdotados son caras…

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